Foto: Hernando Herrera/EL TIEMPO
Foto: Hernando Herrera/EL TIEMPO

Pastor Gómez Vaca, el hombre capturado por el secuestro, violación y posterior asesinato de la niña Angie Lorena Nieto, confesó ante un juez de la Repúblicfa su responsabilidad en el brutal crimen que tiene consternada a la comunidad metense.

El hombre, quien es señalado del abuso y asesinato de la niña de 12 años en Barranca de Upía, fue protegido por la Policía cuando era conducido por el Palacio de Justicia a una tanqueta que lo llevó a la cárcel de Villavicencio.

Este sujeto de 34 años trabajaba en una empresa petrolera de Barranca de Upía, y la Fiscalía le formuló el cargo de feminicidio agravado por ser cometido contra una menor de edad, haberla accedido carnalmente y luego asesinarla.

La imputación se basó en el dictamen de Medicina Legal en el que se comprobó que hubo violación y que la niña murió por trauma craneoencefálico severo.

Sin embargo, el delito de feminicidio, de acuerdo con la Ley Rosa Elvira Cely o Ley 1761, no admite preacuerdo ni reducción de pena.

Fernando Aya, director seccional (e) de Fiscalías en Villavicencio, aclaró que “no hubo ningún acuerdo” y que en este caso la ley permite rebaja hasta del 25 por ciento de la pena. “Siempre que se imputa un delito uno tiene que decirle (al acusado) que si acepta cargos tiene la rebaja que la ley taxativamente trae”, explicó.

Al aceptar el cargo, la juez determinó admitir la imputación del cargo de feminicidio agravado y enviarlo a la cárcel de Villavicencio. No hubo audiencia de legalización de captura porque a Gómez Vega no lo capturaron, él se presentó a las autoridades para pedir protección para él y su familia, pues temía ser linchado por la comunidad de la vereda El Hijoa.

“¿Tiene algo que decirles a los familiares de la niña Angie Lorena Nieto?”, le preguntó un periodista a Pastor Gómez Vaca, quien respondió: “Que cuiden a mis hijos”.

Otro drama vivía la familia de Angie Lorena Nieto, con la despedida de la niña cuyo cuerpo fue trasladado de la vereda El Hijoa, donde vivía, hasta el polideportivo del área urbana de Barranca de Upía.

Antes del sepelio, en la tarde del jueves, se cumplió una marcha en que la mayoría de habitantes de la población vestidos con camisas blancas y globos del mismo color, recorrieron desde el parque central de la población hasta el polideportivo y luego de los oficios religiosos la llevaron al cementerio de la población, pidiendo que este tipo de actos no se vuelvan a repetir.

A la familia de Angie Lorena la acompañaron la gobernadora Marcela Amaya, el acalde de Barranca de Upía, Fredy Castro, padrino de la niña, el comandante de la Policía del Meta, coronel Nicolás Alejandro Zapata y funcionarios de Bienestar Familiar.

Allí, la gobernadora Marcela Amaya señaló que la muerte de Angie Lorena se convirtió en un inicio de año lamentable para nuestros niños.

“Este es un caso que nos llena de tristeza, dolor y rabia, nos tienen muy preocupados y por eso le hemos pedido al presidente y al Congreso se debe trabajar para que en Colombia exista la cadena perpetua para este tipo de actos violentos”, dijo.

Desde el primer momento, dijo la mandataria, la administración ha estado atenta a este lamentable hecho, “primero con el alcalde de Barranca de Upía, Fredy Castro, y con los padres de la niña Víctor y Luisa y desde la Secretaría de Equidad de Género de la gobernación del Meta, junto a Bienestar Familiar hemos estado haciendo un acompañamiento psicológico”.

Con información de El Tiempo