Escándalo de corrupción envuelve a Inteligencia Militar del Meta
Escándalo de corrupción envuelve a Inteligencia Militar del Meta

La Revista Semana publicó una investigación sobre episodios de corrupción al interior de las Fuerzas Armadas, donde dineros destinados para programas de inteligencia militar de las compañías: ‘Villavicencio’, ‘Huila’, ‘Neiva’ y ‘Espinal’, especializadas en ciberdefensa y ciberataques, recibían recursos de parte del Comando Conjunto de Inteligencia y de la Regional de Inteligencia Militar, pero esta plata terminó en los bolsillos de generales y oficiales que desviaron los recursos.

De acuerdo con el informe de Semana, un grupo de uniformados usó los dineros destinados para importantes iniciativas de inteligencia militar que en gastos personales, la compra de propiedades, y hasta para pagar abogados de militares involucrados en los ‘falsos positivos’.

Según la revista, la punta del iceberg de este escándalo de corrupción son 4 compañías de las Fuerzas Militares, con nombre clave ‘Huila’, ‘Villavicencio’, ‘Neiva’ y ‘Espinal’, donde “Cada mes, a cada comandante de compañía le giraban un cheque con sumas mensuales con promedio de 120 millones de pesos. De esa plata tomaban una parte para sus labores, pero tenían que devolver en la mayoría de los casos entre el 50 y 80 por ciento para lo que se llamaba el ahorro”.

“Los cálculos eran más o menos así. Huila debía devolver 120 millones; Villavicencio, 150; Espinal, 40; y Neiva, entre 40 y 50 millones de pesos cada mes”, narró un suboficial que hizo parte de una de esas compañías

Ese ahorro es el que utilizaron con fines personales algunos generales y oficiales, entre los que la revista identifica a los generales Martín Nieto, “quien hasta diciembre pasado ocupó el cargo de J-2 – Jefatura de Inteligencia y Contrainteligencia Militar Conjunta del Comando General de las Fuerzas Militares, y Juan Pablo Rodríguez Barragán, quien se retiró en noviembre de 2016 después de cuatro años como comandante de las FF. MM. y fue nombrado embajador de Colombia en Corea del Sur”.

La Revista Semana además revela, que algunos militares de inteligencia entregaban informes solicitando recursos para pagarles a fuentes que supuestamente les proveían información valiosa, pero que realmente no exitían, o eran hackers que encontraban datos en internet.

En uno de los casos, un militar solicitaba entre 10 y 15 millones de pesos para pagarle a su fuente, y esta, según Semana, no existía.

En otro caso, un mayor de apellido Silva llegó a inventarse hasta 50 fuentes de información pagadas, de las cuales solo dos resultaron reales. Por estas informaciones falsas se pagaron hasta 200 millones a una sola ‘fuente’.

Por otro lado, también se reveló que en julio de 2017 miembros del Comando General de las Fuerzas Militares habrían autorizado un viaje a Las Vegas, donde se realizó el evento más importante de cibernética del mundo, y donde se adquirieron equipos de hadware conocidos como Wifi Pineaple (‘piñas’), que permiten hacer creer a los ‘espiados’ que se están conectando a redes conocidas, cuando en realidad están conectados a redes suplantadas.

Cada aparato costaba 100 dólares, y los militares cobraron hasta 20 millones de pesos; es decir, unos 6 mil dólares de ese momento.